{"id":171,"date":"2022-03-23T16:12:01","date_gmt":"2022-03-23T16:12:01","guid":{"rendered":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/?p=171"},"modified":"2022-03-23T16:18:36","modified_gmt":"2022-03-23T16:18:36","slug":"los-mundos-de-aldebaran-los-planetas-de-la-vida-imaginada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/?p=171","title":{"rendered":"Los Mundos de Aldebar\u00e1n: los planetas de la vida imaginada"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La conquista de nuevos mundos y el descubrimiento de formas de vida extraterrestres son un motor constante en la ciencia ficci\u00f3n. En el caso de <em>Los Mundos de Aldebar\u00e1n<\/em>, la b\u00fasqueda de nuevos planetas que provean de un espacio para seguir desarrollando la vida, toda vez que la habitabilidad de la Tierra se ve comprometida por el mal desempe\u00f1o de nuestra especie, alimenta una explosi\u00f3n de imaginaci\u00f3n concretado en una constelaci\u00f3n de planetas posibles, con tama\u00f1os distintos y proporciones variables de tierra y oc\u00e9ano, con ecosistemas diferentes, y diferente flora y fauna que incluyen criaturas tan alucinantes como monstruosas. Su autor, Leo (un historietista brasile\u00f1o afincado en Francia) atrapa al lector desde la primera vi\u00f1eta con su trama intrigante. La historia se estructura en cinco ciclos (cada uno compuesto por entre 3 y 6 \u00e1lbumes), y cada uno corresponde a un planeta diferente: Aldebar\u00e1n, Betelgeuse, Antares, Regreso a Aldebar\u00e1n y Neptuno.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Los Mundos de Aldebar\u00e1n<\/em>, la premisa de partida no difiere mucho del mundo actual: un planeta en crisis con un calentamiento global ya desbocado, guerras religiosas, niveles de contaminaci\u00f3n sin precedentes, y un impacto humano sobre los complejos mecanismos clim\u00e1ticos -la corriente del Golfo se ha desviado- que limitan las posibilidades de la vida humana en la Tierra. En el c\u00f3mic estos fen\u00f3menos se ambientan en el siglo XXI, y nos muestran un cuadro situado ya no tanto en el terreno de la ficci\u00f3n como en el de una aceleraci\u00f3n plausible de los fen\u00f3menos actuales en marcha. \u00bfY qu\u00e9 opciones hay cuando el lugar donde vives se vuelve inhabitable? Ciertamente, la salida m\u00e1s enso\u00f1adora es buscar un nuevo lugar virgen donde empezar de nuevo desde cero.<\/p>\n\n\n\n<p>El paralelismo con la realidad actual es insoslayable: la degradaci\u00f3n ambiental creciente de nuestro planeta ha espoleado los sue\u00f1os marcianos de varios magnates que anuncian viajes tripulados para pr\u00e1cticamente pasado ma\u00f1ana. A este impulso de abandonar el barco por \u201cnecesidad\u201d se une la eterna quimera cient\u00edfica de encontrar otros planetas que alberguen alguna forma de vida, alimentado a partes iguales por la curiosidad innata de nuestra especie, cierta megaloman\u00eda expansiva, y un ansia utilitarista occidental por dome\u00f1ar el medio. En palabras del responsable de uno de los diversos proyectos tecnol\u00f3gicos para explorar la habitabilidad de nuestra especie en Marte, \u201cahora [Marte] es el paso m\u00e1s l\u00f3gico en el camino de expansi\u00f3n humana en el sistema solar y m\u00e1s all\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario advertir que la crisis ecol\u00f3gica juega un papel relevante en <em>Los Mundos de Aldebar\u00e1n<\/em> solo a la hora de sentar la premisa de partida, esto es, las razones por las que la humanidad se lanza a la b\u00fasqueda de nuevos planetas. A partir de entonces, el elemento clim\u00e1tico no es en absoluto central en la historia, aunque la recreaci\u00f3n en nuevos mundos de naturaleza exuberante con fauna y flora totalmente diferente y variopinta, se abre paso desde el principio y atraviesa como una constante toda la historia, gracias al derroche de imaginaci\u00f3n del autor y a su grand\u00edsima capacidad para inventar seres y criaturas a lo largo de toda la serie.<\/p>\n\n\n\n<p>La b\u00fasqueda de nuevos mundos podr\u00eda ser utilizada en la ficci\u00f3n no solo como una oportunidad para encontrar mundos que mantienen su pureza y no han sido a\u00fan degradados, sino tambi\u00e9n como una oportunidad para no repetir los mismos errores que llevaron a la destrucci\u00f3n de la Tierra y construir por ende un mundo m\u00e1s justo. Tras colonizar Aldebar\u00e1n, el primero de los planetas de la serie, los colonos pierden el contacto con la Tierra y, tras unos duros momentos iniciales, logran sobrevivir de forma aut\u00e1rquica y salir adelante. Sin embargo, la sociedad no florece a trav\u00e9s de la cooperaci\u00f3n. La poblaci\u00f3n se va aglutinando en torno a ciudades en las que rige un severo sistema dictatorial con una tiran\u00eda patente en muchos aspectos de la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>La existencia de un fuerte poder vertical que controla los recursos y la sociedad es un requisito casi imprescindible en las tramas de ciencia ficci\u00f3n para permitir el surgimiento y justificaci\u00f3n de un contrapoder, a menudo representando por un superh\u00e9roe salvador. Sin embargo, en Los Mundos de Aldebar\u00e1n el protagonismo es bastante colectivo y orquestado en una suerte de \u201cresistencia\u201d secreta -el grupo Mantriz-, lo que aporta a la historia una mayor riqueza en matices y otorga un papel relevante a la amistad. En relaci\u00f3n al ejercicio del poder, llama la atenci\u00f3n el hecho de que el autor rescata un papel regulador para la ONU en unos tiempos, los actuales, en los que este espacio de gobernanza es continuamente cuestionado por su falta de eficacia y capacidad real para reconducir los desmanes de la geoestrategia. Aunque en la serie las misiones espaciales salen adelante gracias a las inversiones milmillonarias de grandes corporaciones, es la ONU la que regula la colonizaci\u00f3n de nuevos planetas.<\/p>\n\n\n\n<p>No desvelaremos las aventuras a las que se enfrenta nuestro grupo protagonista, que tendr\u00e1 que desentra\u00f1ar los misterios que oculta una poderosa fuerza natural, la Mantriz, que parece empe\u00f1ada en evitar que nuestra especie se haga con los mandos de estos nuevos planetas\u2026Feliz lectura!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Samuel Mart\u00edn-Sosa<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La novela gr\u00e1fica \u00abLos Mundos de Aldebar\u00e1n\u00bb es todo un derroche de imaginaci\u00f3n que plasma el eterno anhelo humano de viajar a otros planetas y encontrar nuevas formas de vida en el espacio exterior. Unas formas de vida que resultan hermosas y terribles.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":173,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[47,46,48],"class_list":["post-171","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-comic","tag-crisis-ecologica","tag-novela-grafica","tag-onu"],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran.png",1065,608,false],"thumbnail":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran-300x171.png",300,171,true],"medium_large":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran-768x438.png",640,365,true],"large":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran-1024x585.png",640,366,true],"1536x1536":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran.png",1065,608,false],"2048x2048":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran.png",1065,608,false],"newsever-slider-full":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran.png",1065,608,false],"newsever-featured":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran-1024x585.png",1024,585,true],"newsever-medium":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/aldebaran-720x475.png",720,475,true]},"author_info":{"display_name":"CF","author_link":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/?author=1"},"category_info":"<a href=\"https:\/\/ficcionclimatica.com\/?cat=26\" rel=\"category\">C\u00f3mic Cli-fi<\/a>","tag_info":"C\u00f3mic Cli-fi","comment_count":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=171"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/171\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":196,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/171\/revisions\/196"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/173"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}