{"id":197,"date":"2022-03-23T16:10:20","date_gmt":"2022-03-23T16:10:20","guid":{"rendered":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/?p=197"},"modified":"2022-03-23T16:13:13","modified_gmt":"2022-03-23T16:13:13","slug":"ciencia-ficcion-sovietica-frente-al-optimismo-climatico-de-occidente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/?p=197","title":{"rendered":"Ciencia ficci\u00f3n sovi\u00e9tica frente al optimismo clim\u00e1tico de Occidente"},"content":{"rendered":"\n<p>La serie enfatiza, hacia el final, los problemas del contacto entre poblaciones inuit y colonos brit\u00e1nicos, y, en \u00faltima instancia se nos muestra un desenlace en el que a las poblaciones ind\u00edgenas se las acaba dejando en paz \u00a1E incluso se advierte a futuros exploradores que no se atrevan a entrar en su territorio! Sin, duda, Occidente redime sus pecados en la ficci\u00f3n, pues la poblaci\u00f3n inuit de posteriores siglos ver\u00eda como los estragos de la empresa imperial solo acababan de comenzar. Aunque tremendamente espec\u00edfica, <em>The Terror <\/em>reproduce en t\u00e9rminos generales una din\u00e1mica sempiterna en la ficci\u00f3n clim\u00e1tica cinematogr\u00e1fica de los \u00faltimos 50 a\u00f1os: todo acaba siempre como moralmente nos gustar\u00eda que acabara.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque muy diferentes de la propuesta intelectual de <em>The Terror<\/em> (que no es del todo ficci\u00f3n ni del todo clim\u00e1tica), esta y obras como <em>Interstellar<\/em> (2012), <em>El d\u00eda de ma\u00f1ana<\/em> (2004) y, si me apuras, hasta <em>Mad Max<\/em> (1979) tienen un aspecto muy importante en com\u00fan: la esperanza humanista dentro del pesimismo. Por muy mal que le vaya al planeta y por mucho que nos asedien condiciones clim\u00e1ticas adversas, el ser humano siempre acaba adapt\u00e1ndose. Ya sea volviendo a un mundo primitivo (aunque violento) o encontrando una formula tecnol\u00f3gica que m\u00e1gicamente nos hace solventar los problemas de la industrializaci\u00f3n petroqu\u00edmica, estos futuros hipot\u00e9ticos disfrazan la cat\u00e1strofe clim\u00e1tica con un espejismo humanista. Por mucho que parezca que cavamos nuestra tumba, esta siempre se vuelve un suelo, aunque sea m\u00ednimamente f\u00e9rtil, para continuar nuestra existencia como especie. Es por esto por lo que creo que nos encontramos en un buen momento hist\u00f3rico (quiz\u00e1s el mejor, dadas las circunstancias sociopol\u00edticas actuales), para revisitar las ficciones clim\u00e1ticas de otras sociedades, de otras \u00e9pocas en las que a\u00fan no exist\u00eda una hegemon\u00eda narrativa de este humanismo optimista. La historia de la ciencia ficci\u00f3n sovi\u00e9tica seguramente sea un muy buen lugar por el que comenzar.<\/p>\n\n\n\n<p>A simple vista, nos puede parecer extra\u00f1o ligar ciencia ficci\u00f3n sovi\u00e9tica con narrativas interesadas en criticar las consecuencias del industrialismo. No solo la URSS ten\u00eda un f\u00e9rreo sistema de censura que preven\u00eda de cualquier cr\u00edtica audiovisual a su sistema (incluyendo cualquier ecologista), sino que, por lo general, las l\u00f3gicas filos\u00f3ficas ligadas tradicionalmente a la ciencia ficci\u00f3n rusa apenas han tenido nunca un inter\u00e9s en el pensamiento ecol\u00f3gicista (aunque s\u00ed ecol\u00f3gico). Al hablar de \u201cl\u00f3gica filos\u00f3fica\u201d me refiero, principalmente, al cosmismo que ha alienado hist\u00f3ricamente el pensamiento futurista ruso-sovi\u00e9tico desde principios del siglo XX. El <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Cosmismo_ruso\"><u>cosmismo<\/u><\/a> es una corriente de pensamiento natural tecno-optimista desarrollada por fil\u00f3sofos como Nikol\u00e1i Fi\u00f3dorovich Fi\u00f3dorov, Konstant\u00edn Tsiolkovski y Vlad\u00edmir Vernadski , y que, en esencia, promueve la integraci\u00f3n del ser humano en la naturaleza no-humana desde una perspectiva antropoc\u00e9ntrica. Esta filosof\u00eda ha hecho un especial hincapi\u00e9 en buscar justificaciones te\u00f3ricas que expliquen nuestro inter\u00e9s en la vida eterna o en el esparcimiento del <em>homo sapiens<\/em> a lo largo y ancho de la galaxia. La meta final de la humanidad es encontrarse en igualdad absoluta con el propio medio ambiente c\u00f3smico y as\u00ed, integrarnos en el propio fluido espaciotemporal del universo. Es decir, volvernos uno con el ecosistema a escala universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u00edmpetu que nos recuerda tanto a las l\u00f3gicas del posthumanismo actual ha alienado la cinematograf\u00eda futurista sovi\u00e9tica de muchas formas. En <em>Aelita: La reina de Marte<\/em> (1924) el director Y\u00e1kov Protaz\u00e1nov ya nos propon\u00eda una cr\u00edtica (muy velada, eso s\u00ed) al propio expansionismo espacial (y por tanto, industrial). En la pel\u00edcula, Los, un ingeniero aeron\u00e1utco sovi\u00e9tico recibe un mensaje codificado de Marte que le hace obsesionarse con viajar al planeta rojo. Tras una serie de eventos que le hacen matar a su mujer en un ataque de celos, el protagonista decide construir una nave espacial y viajar con un amigo a Marte, donde ayudar\u00e1 a incitar una rebeli\u00f3n contra los l\u00edderes autocr\u00e1ticos del planeta. Con la ayuda de Aelita, la propia reina de Marte, destronar\u00e1 a la aristocracia marciana y liberar\u00e1 a los esclavos oprimidos por esta. Sin embargo, el propio protagonista acabar\u00e1 matando a Aelita tras volverse esta una tirana m\u00e1s. La pel\u00edcula finaliza con el (a\u00fan no tan) t\u00edpico final <em>all\u00e0 Los Serrano<\/em>. Todo acaba siendo un sue\u00f1o del protagonista y este, asustado por lo que pueda pasar, quema los planos de la nave espacial que pensaba construir. Aunque aparentemente esta pel\u00edcula no tiene mucho de clim\u00e1tica (en el sentido de cr\u00edtica ambientalista), el acto final de Los es muy significativo como respuesta a las l\u00f3gicas cosmistas de su \u00e9poca, pues la quema de los planos pone de relieve la problem\u00e1tica en torno a un progreso industrial que, de llevarse a cabo, solo acaba en caos y muerte en nombre de una liberaci\u00f3n e igualdad humana que nunca acaba de llegar. Se atisba que la esperanza no va a colonizar por completo la l\u00ednea narrativa de la ciencia ficci\u00f3n rusa y, lo m\u00e1s importante, que quiz\u00e1s el escape planetario no sea una alternativa a la supervivencia del <em>homo sapiens<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la cinematograf\u00eda sovi\u00e9tica fue avanzando en diferentes l\u00edneas. Particularmente con el impulso de la carrera espacial y la constataci\u00f3n del da\u00f1o ecol\u00f3gico de la industrializaci\u00f3n, los a\u00f1os posteriores a la II Guerra Mundial nos trajeron obras como <em>Planeta Bur<\/em> (1962), dirigida por Pavel Klushantsev, en la que un grupo de cosmonautas viajan a Venus y se encuentran con un mundo natural e incivilizado en el que son incapaces de sobrevivir. El largometraje, aunque desarrollado en tono optimista, pone a sus audiencias ante una realidad ecol\u00f3gica que comienza a notarse. Las grandes extensiones de ecosistemas no modificados por el ser humano han desaparecido hasta tal punto que lo \u201csalvaje\u201d ya solo puede encontrarse en Venus. Y no solo eso, la expedici\u00f3n de la pel\u00edcula no para de perder miembros ante estas fuerzas naturales: desde naves espaciales desintegradas en la atm\u00f3sfera del planeta verde hasta plantas carn\u00edvoras que se alimentan de alg\u00fan incauto explorador. Esta naturaleza con la que el cosmismo pretende integrar al <em>homo sapiens<\/em> en la esencia metaf\u00edsica del universo rechaza violentamente toda inmersi\u00f3n del industrialismo en lo natural. Tras m\u00faltiples aventuras, los cosmonautas supervivientes abandonan Venus, con la intenci\u00f3n de no volver jam\u00e1s a esa naturaleza hostil (y perdida) que tanto les angustia. Se empieza a perfilar as\u00ed una cr\u00edtica al tecno-escapismo cosmista y, sin duda, una sensaci\u00f3n de desesperanza en torno al futuro. La necesidad de colonizar otros mundos viene ligada a la cada vez m\u00e1s imposible habitabilidad humana en la Tierra. Si aquellos mundos a los que queremos mudarnos nos rechazan con tanta agresividad, \u00bfAcaso puede haber un futuro optimista para la humanidad?<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos a\u00f1os despu\u00e9s el tecno-escapismo se transformar\u00e1 en eco-ansiedad en <em>La Nebulosa de Andr\u00f3meda<\/em> (1967), dirigida por Yevgeni Sherstobitov. En ella, unos exploradores espaciales sovi\u00e9ticos est\u00e1n a cargo de investigar un planeta de una raza alien\u00edgena que ha colapsado y con altos \u00edndices de radiaci\u00f3n en la superficie. El estr\u00e9s nuclear de la guerra fr\u00eda apunta a que, sin duda, la raza alien\u00edgena acab\u00f3 autodestruy\u00e9ndose en una guerra nuclear que aniquil\u00f3 todo ecosistema en la superficie. Los espectadores no pueden sino horrorizarse ante un posible futuro en el que nosotros somos esa raza alien\u00edgena y en el que nuestro propio industrialismo y sue\u00f1os de inmortalidad c\u00f3smica han derivado en un p\u00e1ramo radioactivo. Las implicaciones de este espacio en la <em>Nebulosa de Andr\u00f3meda<\/em> son fundamentales para comprender el cine que vendr\u00e1 en posteriores a\u00f1os, pues no solo ser\u00e1 aleg\u00f3rico de la descomposici\u00f3n pol\u00edtica de la URSS sino que, en t\u00e9rminos propiamente realistas, ser\u00e1 una llamada de atenci\u00f3n en forma de ficci\u00f3n clim\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y no una muy esperanzadora, como en el cine occidental.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pese a que hay notables excepciones a esta l\u00f3gica derrotista y pesimista, como en el caso <em>de Per Aspera Ad Astra<\/em> (1981), de Richard Viktorov, en la que una ginoide posthumana consigue sanar la naturaleza de un mundo toxificado por el malvado capitalismo, por lo general nos encontramos con metrajes en los que el futuro ecol\u00f3gico de la Tierra (y sobre todo, del ser humano) es bastante oscuro. Podemos hablar, claro, de <em>Stalker<\/em> (1979) de Tarkovsky en el que solo podemos ahogarnos en una suerte de tecno-consternaci\u00f3n ante la imposibilidad de escapar de un mundo postapocal\u00edptico y en el que se nos propone que, al menos desde lo humano, no hay posibilidad de volver a una comuni\u00f3n con lo natural-espiritual. Podemos inclusoir m\u00e1s all\u00e1 y adentrarnos en las obras de Konstant\u00edn Lopushanski, aprendiz de Tarkovsky y, sin duda alguna, representante hiperexagerado de las l\u00edneas nihilistas tan marcadas del director de <em>Stalker<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Cartas a un Hombre Muerto<\/em> (1987) se nos muestra la crudeza y pesimismo absoluto al que puede llegar nuestra percepci\u00f3n del industrialismo. En la obra, Rolan Bykov, un reputado cient\u00edfico se encuentra refugiado en el s\u00f3tano de un museo de Historia junto con una multitud de ni\u00f1as y ni\u00f1os hu\u00e9rfanos que han decidido dejar de hablar. El mundo en el que se encuentran no es postapocal\u00edptico, sino que, m\u00e1s bien, se encuentra embebido en el propio proceso de apocalipsis. Bykov escribe cartas a su hijo muerto durante la cat\u00e1strofe y reflexiona junto con otros supervivientes sobre el significado de la muerte, el colapso, y el fin del ser humano en la Tierra. En su angustia, alguno de los supervivientes refugiados se suicida y quienes no se atreven a ello, acaban sucumbiendo a las propias condiciones ecol\u00f3gicas en las que la comida escasea y los \u00edndices de radiaci\u00f3n son sin duda excesivo. Cuando el propio protagonista muere, vemos una \u00faltima escena en la que los ni\u00f1os salen del refugio y emprenden un camino hacia alg\u00fan lugar. La cr\u00edtica siempre ha le\u00eddo esta escena como una manera de se\u00f1alar la esperanza puesta en la juventud, como una forma, en definitiva, de pedir a las nuevas generaciones que solventen y sobrevivan a los pecados de sus padres. Uno se pregunta, no obstante, si esto no es parte de una broma oscura del propio Lopushanski y si los j\u00f3venes que abandonan el refugio morir\u00e1n al poco tiempo en un mundo en el que ya no crece nada.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay duda alguna de que ciertos eventos hist\u00f3ricos, como la explosi\u00f3n en la planta de Chern\u00f3bil, refuerzan unas actitudes ya de por s\u00ed depresivas en la forma en la que se ha narrado el colapso ecol\u00f3gico en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. El <em>ethos <\/em>derrotista, no obstante, parece que casi siempre form\u00f3 un aspecto vital en la forma de entender los efectos del progreso tecnol\u00f3gico. En una \u00e9poca en la que constantemente se nos ense\u00f1a que hay esperanza dentro del propio colapso, es tambi\u00e9n necesario acudir a este tipo de obras en las que se nos avisa de que la supervivencia no est\u00e1 siempre asegurada. Ya sea en t\u00e9rminos tecno-optimistas o colapsistas, no hay que perder de vista que lo humano y la biodiversidad que tan conflictivamente lo acompa\u00f1a est\u00e1 en riesgo debido, principalmente a las acciones del propio industrialismo. El colapso total y absoluto, o el petrocalipsis, como dir\u00eda el cient\u00edfico y divulgador ecologista Antonio Turiel, es una posibilidad futura bastante cercana que en gran parte del cine occidental solo vemos de manera ilusoria. Nuestros personajes humanos, a unas malas, siempre acaban sacando su ingenio o incluso malviviendo, pero siempre acaban viviendo. Asumimos de una manera bastante optimista que el mundo despu\u00e9s del Antropoceno tendr\u00e1 cabida para nuestra especie, aunque sea una versi\u00f3n detecnologizada de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, quiz\u00e1s sea por esto, por lo que <em>Don\u2019t Look Up<\/em> (2021), el largometraje tan apocal\u00edptico y sat\u00edricamente nihilista dirigido por Adam McKay se ha vuelto una <a href=\"https:\/\/deadline.com\/2022\/01\/dont-look-up-netflixs-second-biggest-film-all-time-1234908110\/\"><u>de las pel\u00edculas m\u00e1s populares de la historia de Netflix<\/u><\/a>. Finalmente nos han narrado desde Hollywood el exterminio absoluto de la Tierra. Supongo que cuando un sistema se encuentra al borde del colapso, su arte y ficciones ya no acaban como moralmente nos gustar\u00eda que acabara sino como inevitablemente va a acabar: con su destrucci\u00f3n total.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Alejandro Rivero-Vadillo<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta semana me he visto The Terror, una serie que ficcionaliza la misteriosa desaparici\u00f3n de una expedici\u00f3n de exploradores brit\u00e1nicos a mediados del siglo XIX cerca de la costa de la Isla del Rey Guillermo, en el c\u00edrculo polar \u00e1rtico canadiense. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":199,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25,24],"tags":[51,52,49,50],"class_list":["post-197","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine","category-literatura","tag-cosmismo","tag-dont-look-up","tag-the-terror","tag-urss"],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror.jpg",1024,598,false],"thumbnail":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror-300x175.jpg",300,175,true],"medium_large":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror-768x449.jpg",640,374,true],"large":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror.jpg",640,374,false],"1536x1536":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror.jpg",1024,598,false],"2048x2048":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror.jpg",1024,598,false],"newsever-slider-full":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror.jpg",1024,598,false],"newsever-featured":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror.jpg",1024,598,false],"newsever-medium":["https:\/\/ficcionclimatica.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/theterror-720x475.jpg",720,475,true]},"author_info":{"display_name":"CF","author_link":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/?author=1"},"category_info":"<a href=\"https:\/\/ficcionclimatica.com\/?cat=25\" rel=\"category\">Cine y TV Cli-fi<\/a> <a href=\"https:\/\/ficcionclimatica.com\/?cat=24\" rel=\"category\">Literatura Cli-fi<\/a>","tag_info":"Literatura Cli-fi","comment_count":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=197"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/197\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":198,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/197\/revisions\/198"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/199"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ficcionclimatica.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}