Al sustituir automóviles por formas de transporte más eficientes en ciudad, como la bicicleta, reducimos la contaminación y aumenta la calidad de vida.
Los árboles reducen la temperatura hasta 12º y evitan muertes durante las olas de calor. Son imprescindibles para reducir el efecto urbano «isla de calor». Los pasillos verdes permiten que los peatones puedan salir a la calle incluso durante episodios de mucho calor.
Las comunidades de vecinos que ofrecen servicios colaborativos, como lavadora/secadora comunitaria permiten ahorros de energía necesarios para la lucha contra el cambio climático.
La carestía de la producción agrícola da un papel relevante a los huertos urbanos, también en azoteas de edificios.
El valor del agua potable hace necesario rediseñar la canalización del agua para evitar pérdidas y que el agua no potable (aguas grises) tenga distintos usos en el hogar.
La energía solar se expande por todos los tipos de superficie, desde azoteas a fachadas.
El objetivo de disminuir la contaminación del aire requiere la reducción inmediata del tráfico motorizado.












